jueves, 5 de enero de 2017

Ni es la obra de Dios, ni es la nave de Noé...

Mucho antes de que se pusieran de moda las teorías sobre la construcción de la “Gran Pirámide” de Egipto, algunos autores a atribuyeran su construcción a alienígenas ancestrales (Von Daniken y otros) o al legado de una antigua civilización desaparecida (Bauval, Hancock), se pensaba que ésta era obra de Dios.Los primeros cristianos y musulmanes creían que las pirámides eran refugios construidos para sobrevivir al Diluvio Universal.
Lo podemos ver en la obra de Lorenzo Ghiberti llamada Las Puertas del Paraíso que se componen de 10 escenas del Antiguo Testamento, cinco por cada batiente. Es especialmente en una de ellas donde se puede ver lo siguiente:
 
El artista del renacimiento(Lorenzo Ghiberti) sigue así una tradición casi olvidada de Orígenes, Padre de la Iglesia, queen su libro "Contra Celso" IV,41, afirmaba que ésta era la forma de la nave de Noé. En realidad toda una metáforageométrica de la Iglesia y el Cosmos...Refiere a la conclusión del Diluvio: por la puerta de abajo salen los ocho navegantes (Noé, su esposa, sus tres hijos y tres nueras), por la ventana de arriba salen las aves. Dios aparece nimbado por el Arco Iris. El número “8” es símbolo de la Resurrección (“… el octavo día) y del don del Bautismo.
Estas teorías llevaron a la creación de una nueva pseudociencia;

La Piramidología es un término utilizado para referirse a varias especulaciones pseudocientíficas respecto a las pirámides, declaradas alternativas, que van contra las teorías y evidencias de la arqueología, la historia, la astronomía y otros campos de investigación científica.

Los principales textos piramidológicos incluyen uno o más de los siguientes aspectos:
  • Teorías pseudoarqueológicas, negando que las pirámides hayan sido construidas para servir como tumbas; explicaciones alternativas sobre la construcción de las pirámides, por ejemplo, el uso de tecnología antigravitatoria; hipótesis que no fueron construidas por humanos de la época sino quizá por extraterrestres, seres de la Atlántida, visitantes del futuro o de otras dimensiones, etc.
  • Teorías numerológicas: acerca de que las medidas de la Gran Pirámide son esotéricamente significativas y que sus medidas geométricas contienen algunos mensajes codificados.
  • Poder piramidal: creyendo que la pirámide, como figura geométrica, posee poderes sobrenaturales.
Según esta nueva pseudociencia, las proporciones de la pirámide guardaban una importante relación:

"Cuatro veces el lado de la base dividido por dos veces la altura daba el número Pi".
Esto es lo mismo que decir que si tomamos la altura de la pirámide como radio de una circunferencia, la longitud de la circunferencia coincide con el perímetro de la base.

¿Ficción o Realidad?

Ya sabemos que su altura es de 146,61 metros, la longitud media de los lados es de 230,347 metros y el ángulo de inclinación de las caras es de 51º 50′ 35″. Usando como unidad de medida el codo egipcio obtenemos una altura de 280 codos, una longitud media de los lados de 440 codos y un ángulo de inclinación de 22 dedos.

La principal unidad de medida lineal se conoce como Codo Real, y mide 0,524 m. de longitud; se subdividía en siete palmos de cuatro dedos cada uno, dando 28 dedos. Esta unidad de medida se ha utilizado desde al menos la III dinastía egipcia, alrededor del año 2700 a. C. Han perdurado muchos ejemplares de codo; algunos de ellos se elaboraron como unidades de medida ceremoniales que se conservaban en los templos. Una muestra exacta de esta medida puede observarse en la "cámara del rey" de la Gran Pirámide de Guiza, obra maestra de sillería en granito cuya anchura es de 10 Codos Reales (5,24 m.) y su longitud es de 20 Codos Reales (10,48 m.).
En pleno siglo XXI los matemáticos nos dan el siguiente valor de Pi con 4 millones de decimales:


Efectivamente, el valor hallado para Pi en la “Gran Pirámide” es una muy buena aproximación al valor real de Pi, mejor aproximación incluso que la calculada por los propios egipcios (de forma no explícita) en el papiro de Rhin (3,16) en la resolución del problema 50 (el papiro, por cierto, fue escrito 1.000 años después a la construcción de la pirámide). Decir que esta ‘coincidencia‘ es pura casualidad es una aseveración difícil de defender.

Esta curiosa similitud ha dado lugar a muchas majaderías en forma de “inquietantes interrogantes” cómodamente resueltos con “imaginativas respuestas”

También ha conducido al hallazgo de otras “sorprendentes” relaciones entre las propiedades dimensionales de la esfera, cubo y/o cilindro y las dimensiones de la pirámide, lo cual solo tiene de sorprendente el que substituyendo el valor de Pi que aparece en las propiedades de cualquiera de estos cuerpos por la razón de la pirámide aparecerán tales relaciones por una simple cuestión lógica

Hacia el año 1.650 aC, el escriba egipcio Aahmes dejó plasmada para la posteridad toda una colección de 87 problemas matemáticos (y su resolución) con cuestiones aritméticas básicas, fracciones, cálculo de áreas, volúmenes, progresiones, repartos proporcionales, reglas de tres, ecuaciones lineales y trigonometría básica. Este papiro (papiro de Rhin) de seis metros de longitud y 33 centímetros de anchura redactado con escritura hierática es la respuesta a todos los misterios sobre el número Pi y, lo que es más importante, es la mejor fuente de información sobre las matemáticas egipcias que se conoce.

Papiro de Ahmes, también conocido como Papiro Matemático Rhind
En los problemas numerados del 56 al 60 del papiro de Rhin se plantean y resuelven cuestiones asociadas a las pendientes, alturas y bases de las pirámides. Para indicar la inclinación o pendiente de una pared de la pirámide, los egipcios usaban el seked (o seqed). Para los egipcios el seked era la distancia en el plano horizontal que se desplaza la pared de la pirámide por cada codo que se levanta en altura. Un codo equivale aproximadamente a 0,523 metros. Un codo (real egipcio) equivale a 7 palmos y un palmo equivale a 4 dedos. Por tanto, un codo real egipcio equivalía a 28 dedos.

Una pirámide se diseñaba dando dos de los tres parámetros posibles (base, altura, inclinación). Debido a la relación entre dedos y codo de 1 a 28, los egipcios podían construir con 28 sekeds distintos, desde 1, casi vertical, a 28 (45 grados). Todas las pirámides de Egipto están construidas con uno de estos sekeds, pero los mas comunes eran el 22, el 21, 19, 23 y 24. Hay alguna excepción que tiene un seked de más de 28 dedos, como la de Sneferu (30), con una inclinación algo menor de los 45º.
El diseño de la “Gran Pirámide” se realizó utilizando un seked de 22 dedos (0,4109 metros). Lo que nos da la famosa pendiente de nuestra querida señora de las arenas: 51º 50‘ 35“. La tangente de este ángulo   es la relación entre la altura de la pirámide y la mitad de la base. Para la pendiente dada nos sale el valor aproximado de Pi.

Evidentemente, en todas las pirámides que se diseñaron usando 22 dedos como seked aparece la polémica aproximación de Pi:

Pirámide de SENEFERU en Meidum, 
Pirámide de DYEDEFRA en Abu-Rawash,
Pirámide de MENKAURA en Giza,
Pirámide de SAHURA en Abusir,
Pirámide de NYUSERRA-INY en Abusir.

Esta inclinación 22 dedos es probable que haya sido consecuencia de convertir pirámides escalonadas en lisas. La pirámide de Seneferu , en Meidum, tiene 51º 57′ y es consecuencia de convertir una pirámide escalonada, la de su padre Huny (de 8 escalones de 75º) en pirámide de caras lisas. Precisamente, es la PRIMERA pirámide que se construye con prácticamente 52º y por tanto es muy probable que dicha inclinación fuese tenida en cuenta en los diseños posteriores.

Los cálculos realizados en las demás pirámides escalonadas arrojan datos entre 51º y 53º para la inclinación de caras sí hipotéticamente las convertimos en pirámides lisas. Estas inclinaciones fueron las mas utilizadas para el diseño de las pirámides.

Además de ser consecuencia de lo anterior, la posible presencia de Pi, podría ser debido a la utilización de un tambor o rodillo, pero de tal forma que una de las magnitudes de la pirámide se contase por vueltas de ese tambor y otra con el diámetro del mismo. Por ejemplo, que se fabricase un tambor de 1 codo o medio codo y se constase un número determinado de vueltas para determinar el lado, pero en cambio para la altura, se determinase un valor en codos.

La pendiente resultante en cada una de sus caras es de 51º 50′ 35″.
http://www.wolframalpha.com/input/?i=solve+x-arctan((2*146.61)%2F230.347)%3D0

¿Quién, como y Por Qué?

Las dimensiones de este monumento atienden a un común denominador inherente a todas las civilizaciones y culturas que han existido y existirán sobre la faz de la tierra: la representación simbólica del “Poder“. Las edificaciones altas e imponentes son una muestra de la capacitación técnica y del ingenio constructivo. Aún hoy en día seguimos haciendo alarde de ese “Poder“ con monstruosas edificaciones que amenazan con tocar el cielo y dominar la naturaleza. La interpretación religiosa o cosmogónica que le quisieran dar los egipcios (o nosotros mismos) no deja de ser una mera excusa para mostrar al mundo quien es el más rápido, el más fuerte, el más alto (“Citius, altius, fortius”): El Faraón.

Dentro de los métodos constructivos para conseguir “el más alto, lo más alto” la pirámide es la forma más burda y simple de conseguirlo. Requiere poco conocimiento estructural y además supone un altísimo coste en volumen y superficie por altura conseguida. Las primeras “obras arquitectónicas” que realizamos en nuestra infancia a la orilla del mar tienen forma “piramidal” y todos somos conscientes de nuestros excelsos conocimientos “técnicos” para lograr tal hazaña.


Esta simplicidad arquitectónica y constructiva unida al escaso bagaje aritmético-algebraico-geométrico plasmado en “documentos” de la época como por ejemplo “El Papiro de Rhind” (por si mismo este papiro merecería su propia entrada) nos hacen descartar insospechados y avanzadísimos conocimientos científicos perdidos en la noche de los tiempos. Esta falta de conocimientos fue suplida por el laborioso y costoso método de “prueba-error” (¡quién no lo ha utilizado alguna vez!), una forma básica y lenta de acumulación de sabiduría popular.

¡Pero que era el tiempo para una de las civilizaciones más longevas de la antigüedad que tenía toda la vida por delante (y la de su descendencia) para construir semejante engendro de piedra!.

Las dimensiones de la “Gran Pirámide” nos resultan bastante “chocantes” a primera vista. La utilización de medidas no-enteras son siempre un incordio a la hora de ejecutar cualquier construcción. La teoría de la simplicidad y la practicidad nos llevaría a utilizar cantidades enteras; ¡y realmente eso fue lo que hicieron los antiguos egipcios!.

Vemos por tanto, que las dimensiones de la pirámide no esconden más motivo que la facilidad en su construcción para los “arquitectos” de la época.

Aunque la “Gran Pirámide” es la mayor y más imponente de todas las pirámides, no fue la primera que se construyó. Anteriormente a ella se construyeron pirámides con multitud de variadas y enrevesadas combinaciones de altura-lado; muchas de ellas daban lugar a inclinaciones de sus caras que hicieron inviable su terminación con los métodos y materiales de la época (son las llamadas pirámides inacabadas) e incluso bastantes de ellas se derrumbaron a mitad de su construcción. De nuevo el sistema de prueba-error recabado durante generaciones llevó a los constructores de la “Gran Pirámide” a escoger unas dimensiones con las que fuera factible erigir semejante mamotreto pero con una peculiaridad: ¡Su Belleza!.

De entre todas las combinaciones factibles recabadas durante la construcción de las primeras pirámides tenemos que reconocer que la escogida para nuestra pirámide es la más armónica y hermosa posible.

En el Año 450 aC, “La Gran Pirámide” recibe la visita del más afamado historiador y geógrafo del momento.

Heródoto de Halicarnaso (Padre de la historia), impulsado por su espíritu recopilador y glorificador de las proezas y hazañas humanas, pisa la meseta de Guiza para dejar constancia escrita en su libro ‘Historias‘ de la existencia de la más impresionante construcción jamás hecha por el hombre sobre la faz de la Tierra.

Los datos aportados por Heródoto son fruto de su trabajo de campo (contemplación de la séptima maravilla de la antigüedad) y de las conversaciones mantenidas con los sacerdotes de Menfis (que eran sus anfitriones).

“… Diez años, pues, pasaron para construir ese camino y las cámaras subterráneas en el cerro sobre el que se levantan las pirámides, cámaras que dispuso para su sepultura en una isla, formada al introducir un canal del Nilo. Para construir la pirámide, se emplearon veinte años; es cuadrada, cada lado es de ocho pletros de largo, tiene otros tantos de altura, de piedra labrada y ajustada perfectamente; ninguna de las piedras es menor de treinta pies. …”

Este fragmento de su obra ‘Historias‘ (párrafos 122 a 125) nos da una pista de cuanto tiempo se tardó en construir la “Gran Pirámide“.

¿Son creíbles los datos aportados por este insigne historiador griego?

Heródoto también nos aporta información sobre la mano de obra utilizada:

“…Trabajaban por bandas de cien mil hombres, cada una tres meses...”.

Si se estima que la “Gran Pirámide” tiene aproximadamente 2,5 millones de bloques de piedra (de 2,5 toneladas de peso de media) y se construyó en 20 años, se deberían de colocar 125.000 bloques al año.

Admitiendo que trabajaban 300 días al año, cada día se deberían de colocar 416,6 bloques de piedra.

Si suponemos que trabajan 12 horas al día, resulta que colocaban 34 bloques de piedra a la hora (ó un bloque de piedra cada 2 minutos).

El ‘arquitecto‘ de la “Gran Pirámide” organizó un equipo de trabajo capaz de seleccionar la piedra en la cantera, cortar el bloque, transportarlo varios kilómetros, cruzar el Nilo, izarlo a cientos de metros y colocarlo milimétricamente, todo ello en el tiempo récord de ¡120 segundos! por bloque....

El propio Heródoto hace mención en su obra a la posibilidad de que sus fuentes de información no fueran del todo fidedignas (para toda su obra no sólo para la parte dedicada a Egipto):

“…Si yo me veo en el deber de referir lo que se cuenta, no me veo obligado a creérmelo todo a rajatabla; y que esta afirmación se aplique a la totalidad de mi obra…”

Aunque Heródoto ‘se cure en salud‘ ante los posibles errores que introdujeran en su obra los diferentes testigos e informadores que fue entrevistando en su periplo a lo largo del mundo conocido, los datos facilitados sobre la “Gran Pirámide” son totalmente verosímiles y creíbles. Simplemente debemos de usar la lógica.

La “Gran Pirámide” está construida sobre un montículo de roca de la meseta de Guiza, lo que quiere decir que su núcleo es rocoso y compacto (no hizo falta cortar bloques de la cantera y trasladarlos hasta allí). Esta característica constructiva nos reduce el número de bloques de piedra a ‘solamente‘ un millón.

La media de bloques colocados por hora ‘disminuye’ a 11 (1 bloque colocado cada seis minutos). Una velocidad todavía considerable.
Otra cifra que nos proporciona el historiador griego es la que en la construcción trabajaron directamente 3.000 obreros (la cifra de 100.000 es resultado de una mala traducción del griego antiguo por el parecido que tienen ambos números escritos en esa lengua).
Si suponemos que agrupamos esos obreros en grupos de diez, nos quedan 300 grupos para subir 133 bloques de piedra al día. O lo que es lo mismo, cada grupo tendría que colocar menos de medio bloque de piedra en 12 horas de trabajo (para 2,5 millones de bloques de piedra sale 1 bloque al día por grupo, pero no existe tal cantidad de bloques en la pirámide).
Cuando ‘las cuentas‘ se hacen desde esta óptica no da la impresión de que sea una obra imposible y sobrehumana. En realidad, sólo es necesario una serie de capataces que coordinen la colocación ordenada de los bloques en ese tiempo.
Hay que añadir algún detalle más:
  1. La parte más difícil es subir los bloques a la mayor altura. Subir un bloque a 146 metros necesita un ritmo de 12 metros/hora (disponían de 12 de trabajo). Quizás esos bloques tardaron más en colocarlos pero también es verdad que hay que colocar menos bloques a mayor altura. La velocidad de trabajo era mayor cuando la altura era menor. Al final de la construcción bastaría con colocar un bloque cada dos días.
  2. La inmensa mayoría de los bloques no se colocaban con precisión (simplemente se soltaban). Sólo se encajaban lo mejor posible los externos (unos pocos miles de bloques) y los bloques de recubrimiento.
Por tanto, las cifras dadas por Heródoto, no sólo son posibles sino que quizá algo exageradas. Las obras de construcción pudieron hacerse en menos años y a lo mejor con menos hombres.

¿Quién construyó la “Gran Pirámide”?

¿Qué pruebas hay?

Todo organismo vivo mantiene en su interior, en igual proporción, dos isótopos del carbono: carbono-14 y carbono-12. Tras la muerte del organismo, éste deja de incorporar carbono-14 (entra en la cadena alimenticia a través de la fotosíntesis de las plantas), y al ser radiactivo empezará a desaparecer a un ritmo que vendrá marcado por su período de semidesintegración.

Así pues, si medimos la cantidad de radiactividad presente en una muestra de origen orgánico, seremos capaces de calcular la cantidad de carbono-14 que queda en ésta y así, podremos datarla.




El método de datación mediante el carbono-14 es uno de los más fiables que existe en la actualidad pero…. que se sepa hasta el momento la “Gran Pirámide” no es un organismo vivo (¡y nunca lo ha sido!). La piedra no es susceptible de datación por este método.

¡Pero no todo está perdido!. En la construcción de la “Gran Pirámide” se empleó como argamasa, entre las hileras de las piedras, materiales con contenido orgánico.

Tomando como muestra para la datación el mortero que une las piedras, en cuya preparación se utilizaba carbón procedente de la combustión de la madera, se puede comprobar la antigüedad de la construcción con bastante precisión.

Una datación seria y científica podemos encontrarla en el artículo de la revista archaeology en el que se habla de las dataciones con Carbono 14 de pirámides de varias dinastías.

En el citado artículo se relata como en 1.984 la Fundación Edgar Cayce financió la realización de dataciones en la Gran Pirámide (intentando demostrar que la pirámide databa del 10.500 a.C.), obteniendo unos resultados que apuntaban a una fecha unos 374 años anterior a lo que se creía en los círculos arqueológicos (las pirámides de Guiza se construyeron en un lapso de 85 años entre 2.589 y 2.504 aC). A pesar de esta discrepancia, las fechas de radiocarbono confirmó que la Gran Pirámide, pertenecía a la época histórica estudiada por los egiptólogos. En el tratamiento de la discrepancia de 374 años se tuvo que considerar el problema de la madera vieja.



En 1.994-1.995 la fundación David H. Koch financió otro análisis en el que se dataron las tumbas de Saqqara, las pirámides de Djoser y de Guiza, y una selección de pirámides de la 5ª y 6ª dinastía. En este estudio consideraron el efecto de la reutilización de madera de objetos viejos para hacer fuego, cuyas cenizas servirían para el mortero de construcción. Esa es la razón por la que el resultado de la datación del mortero por C14 devuelve valores cientos de años anteriores a la fecha de la construcción de las pirámides.

Tenemos claro que la “Gran Pirámide” se construyó casi 2.600 años antes de Cristo (otra cuestión es cuanto tiempo se tardo en construirla).

Todavía nos queda la posibilidad de que los mismísimos Dioses osasen bajar a la Tierra y usasen sus increíbles y sobrenaturales poderes, en poner una piedra sobre otra para que nosotros ahora nos devanemos los sesos preguntándonos...

Corría el año 1.837, el coronel Howard-Vyse (hombre de vida poco recomendable) llega a la meseta de Guiza con la intención de hacerse inmortal en la historia. En aquella época todo lo relacionado con Egipto era moda de culto en Europa. En el interior de la “Gran Pirámide” ya se había descubierto la llamada ‘primera cámara de descarga‘ ubicada sobre la ‘cámara del rey‘. La idea de que sobre esta cámara existían otras cámaras de descarga corría pululante entre los investigadores del momento.

Una grieta en el techo de la ‘primera cámara de descarga‘ permitía introducir una caña sin tropiezos lo que acrecentaba las sospechas sobre la existencia de otras cámaras de descarga.

Vyse decidió abrirse camino a través de los bloques graníticos usando dinamita. Gracias a esto descubrió las cuatro cámaras que había encima y lo que es más importante, encontró en ellas el nombre del rey Jufu (Keops), pintado en ocre en varias ocasiones. Dado que las cámaras habían permanecido totalmente inaccesibles desde la construcción de la pirámide hasta ese momento, aquello significaba que estaba ante una prueba indiscutible sobre quién fue el constructor.

Algunos han querido cambiar la verdadera historia de este descubrimiento, acusando a Vyse de falsificar la prueba encontrada, pero no vamos a discutir aquí todas las falsedades y estupideces inventadas por la escasez neuronal de ciertos individuos (aunque puede ser un buen tema para otra entrada del blog).

Nos limitaremos a comentar que las cámaras descubiertas por Vyse contenían inscripciones con escritura de Egipcio Arcaico en jeroglífica cursiva y utilizando formas antiguas de signos que no se conocían en el momento en que Vyse entró en dichas cámaras. Tampoco se conocía el nombre de Jufu que incluso se ha encontrado en lugares donde no hay forma humana de hacerlo, tras rocas pegadas a la pared o bajo líneas de nivel.

Midiendo la difusión entre la roca y el pigmento también podemos dar una fecha aproximada de cuando se aplicó el pigmento sobre la roca. Los niveles de difusión encontrados en las ‘cámaras de descarga‘ de Vyse muestran que esas pinturas estaban allí antes de que el coronel entrara en ellas.

Hace casi 5.000 años, allí, en Guiza, el segundo rey de la dinastía IV decidió edificar la que sería la séptima maravilla del mundo: la “Gran pirámide“. La llamada “Gran Pirámide” quizás fue el sueño del más poderoso rey del Imperio Antiguo. Un sueño que se convirtió en la más importante construcción en piedra hecha por el hombre en la antigüedad.

Esta enorme mole de asombrosa regularidad, forrada con losas de piedra caliza blanca, perfectamente pulidas y ensambladas entre sí, revelaba a quienes la contemplan la grandeza de Egipto por los siglos de los siglos.

Esta ‘montaña de piedra’ ha provocado a través de los siglos admiración y asombro. Se dice que su masa indestructible ha conseguido fatigar al propio dios Cronos, el dueño de la eternidad.

Cita
"El hombre ignorante es como un asno con una pesada carga; quien le guía es el escriba"


Fuentes:
https://adolcros.com/2011/06/16/el-mito-de-la-gran-piramide/
http://www.midebien.com/consejos-practicos-para-medir-bien/origen-calibracion-historia 
http://archive.archaeology.org/9909/abstracts/pyramids.html 
http://www.wolframalpha.com/ 
http://www.elcorreo.com/vizcaya/20130315/mas-actualidad/sociedad/egiptologia-explosiva-201303141742.html