domingo, 10 de enero de 2016

El Quinto Elemento...

A lo largo de los siglos, los sacrificios humanos han estado presentes en distintas culturas. En tiempos pasados, fueron parte oficial de algunos cultos religiosos, como el maya o el azteca en América, o el celta en Europa. Mientras, en la actualidad permanecen en la sombra, efectuados mayoritariamente dentro de siniestros rituales satánicos, donde los bebés y los niños son las víctimas idóneas.

Un sacrificio humano es una muerte ritual en que una o más personas mueren a manos de un tercero o de una institución, generalmente siendo ofrendados a una deidad o, en términos generales, a una instancia espiritual que se considera superior en uno o más aspectos, incluso si su naturaleza es perversa...

En el estudio de los sacrificios se han distinguido seis elementos que interactúan entre sí. El primero es el sacrificador, la persona o colectividad responsable de desarrollar el rito. El segundo es el material del sacrificio u ofrenda. En esta categoría han tenido cabida miles de objetos, pero suelen separarse en ofrendas cruentas, que involucran el derramamiento de sangre y la vida de humanos o animales; ofrendas incruentas, con la libación o aspersión de sustancias investidas de un presunto poder sagrado por sus propiedades vigorizantes; y ofrendas divinas, en las que se sacrifica al dios mismo. El tercer elemento es el tiempo y recinto del sacrificio, que puede llevarse a cabo por ciclos como la siembra y la cosecha, y en un espacio consagrado. El cuarto elemento es el método del sacrificio. El más extendido en las culturas antiguas consistía en quemar la ofrenda, pero también era común arrojarla a las aguas, sepultarla o matarla en un asesinato ritual con armas punzocortantes. Otros sacrificios no implicaban la destrucción de la ofrenda y consistían en su mera presentación, como los alimentos que se ofrecen en los altares de muertos. El quinto elemento es el receptor del sacrificio, aquella instancia o entidad cuya voluntad se propiciará con la ofrenda. Y el sexto elemento son las intenciones del sacrificio, es decir, lo que se pide o agradece.

La historia de las religiones es paralela a la de los sacrificios... 
El sacrificio de Noé es una de las nueve escenas del Génesis que Miguel Ángel pintó al fresco en la bóveda de la Capilla Sixtina, datable entre 1508 y 1510. Su tema es el sacrificio que Noé realizó después del Diluvio Universal; un pasaje narrado en el capítulo 8, versículos 20 a 22; relacionado con la alianza entre Dios y el hombre y considerado en la exégesis bíblica como una prefiguración del sacrificio de Cristo.


Los distintos periodos históricos del hombre se han caracterizado por la presencia de entidades sobrenaturales que deben recibir ofrendas para que sus habitantes vivan “protegidos”. En muchos casos, las víctimas de los rituales eran descuartizadas como animales, y su sangre y órganos eran usados para agradecer a los dioses y vivir pacíficamente. Sin embargo, los propósitos podían ser mucho más variados:

-Búsqueda de buena fortuna (granjeándose el favor de la deidad)

-Apaciguamiento de la deidad, generalmente para evitar castigos que toman forma de desastres naturales (en el Antiguo Testamento vemos que se aplacaba la “ira” de Dios)

-Preservación de vínculos de este mundo en el más allá (como cuando se enterraba a los gobernantes con sus esposas o sirvientes)

-Adivinación (por ejemplo, los celtas adivinaban el futuro mediante los espasmos del sacrificado)

-Justicia y cultura del espectáculo (como cuando se sacrificaba a los criminales, o se organizaban combates que entretenían a las masas y los perdedores eran sacrificados)

-Antropofagia (en el contexto de la mentalidad mágica, en algunas culturas se creía que, al comer ciertas partes del sacrificado, se obtenía su energía, sus poderes y dones, o su sabiduría)

-Teofagia (Este sacrificio simbólico lo vemos en la Eucaristía, donde comemos la carne de Cristo y bebemos su sangre…)

-Restablecimiento del equilibrio cósmico (esto lo vemos en los aztecas, que “alimentaban” con muertes humanas a sus dioses…, todo a fin de preservar el equilibrio).

-Expiación (se sacrificaban personas para disminuir las culpas colectivas)

Muchas culturas promovían los sacrificios humanos como un medio para recibir favores de sus deidades en distintos aspectos sociales; unos buscaban mejores cosechas, otros necesitaban protección. Todas estas sociedades mantenían esta costumbre como una religión oficial, razón suficiente para que sea respetada; además, cualquiera que no lo hiciera se convertiría en una ofrenda para los dioses, y así serviría a su gente en el más allá. En ocasiones especiales, líderes de otras sociedades eran una ofrenda especial para los dioses debido al estatus del individuo y lo que representaba....




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No hay daño tan grande como el tiempo perdido.